Honrando las Relaciones

Honrar la Pareja

 

Comienzo de semana, muy buena vibra para todos!!!

Les dejo este artículo que encontré anoche y me gustó mucho, espero como siempre que les sea de utilidad.

Cada uno de nosotros, en su nivel de aprendizaje espiritual y grado evolutivo posee innumerables herramientas conferidas por Dios, en un diseño perfecto que incluye obviamente el encuentro e interrelación con diferentes seres humanos a lo largo de nuestro camino. No aprendemos solos, necesitamos de los demás, del compartir y convivir.

Me llama la atención que prácticamente hemos hecho de una frase común una consigna y la escucho en canciones y en las charlas cotidianas, y es el “disfrutemos del equivocado/a mientras llega el indicado/a”. UCDM – Un Curso de Milagros enseña: “Cuando te encuentras con alguien, recuerda que se trata de un encuentro santo. Tal como lo consideres a él, te considerarás a ti mismo. Tal como lo trates, así te tratarás a ti mismo. Tal como pienses de él, así pensarás de ti mismo”. Hermoso y nada equivocado, ¿verdad?

Por ello es que nadie se cruza en nuestra vida al azar. No existen personas ni relaciones incorrectas. Siempre hay aprendizajes detrás de cada encuentro y lecciones por comprender. Y aunque puedas estar pensando en relaciones de pareja exclusivamente, esto aplica para cualquier clase de vínculo: padre-hijo, jefe-empleado, hermanos, vecinos, suegros, yernos, nueras, otros familiares, amigos, compañeros de trabajo.

Considera cada persona que llega a tu vida, como un literal regalo de Dios. Si, es cierto; ocurre que a veces no nos gustan algunos obsequios que nos hacen.  Pero en este caso, los regalos divinos son siempre bendiciones de amor. Recíbelos sin exigencias ni condiciones a cambio; otórgale libertad a cada ser humano y acepta que estará el tiempo necesario y cumplido su propósito, partirá. Quédate solo con la experiencia, lo que proceda del amor y lo demás, suéltalo.

Entre otras muchas cosas, amar no es aprisionar e implica comprender y aceptar que la otra persona tiene la libertad de elegir y que, si parte, sus razones tiene y su papel ya finalizó en tu vida. No se ama a quien se trata de retener. Y aunque físicamente ya no haya contacto, las relaciones son eternas como nuestra esencia, simplemente se transforman, porque todos estamos infinitamente conectados.

Por otro lado y puntualmente en las relaciones de pareja, si la mente intenta decirte que a menos que la otra persona regrese, no conseguirás estar bien, pide a tus ángeles que te apoyen en recordar que tu felicidad no está en manos de nada, ni de nadie y mucho menos tu equilibrio interior.

En la convivencia con algunas personas que en particular te generen malestar, le consultarás al cielo: ¿Y yo, qué necesito aprender aquí, cómo puedo estar atrayendo a alguien así? Bueno, es un trabajo individual que siempre tendrá respuestas, si preguntas realmente dispuesto a escuchar. Puedes estar seguro que siempre hay una correspondencia mutua con cada quien y más que indagar, qué tiene que aprender la otra persona, la tarea es comprender qué hay por aprender uno mismo, cuál es el papel en la relación, sea la que sea.

Repito: renuncia a querer saber las lecciones de los demás y ocúpate de las propias. Siempre apuntan a lo mismo: al perdón. Y aunque, como ya dije, es una labor individual, no significa que la tengas que hacer solo. De hecho, no tienes por qué. Si lo eliges, ahí están los ángeles, el Espíritu Santo y tantos otros seres de luz prestos a ayudarte. Claro está, se requiere de tu participación, colaboración  y elección de perdonar y obviamente de tu confianza en Dios. 

Nadie debe pretender cambiar a otro, ni menos pedirle a Dios o a los ángeles que lo cambie. Lo que si podemos pedir es que nos ayuden a ver la situación de otra manera, bajo otra óptica. Pedir que nos ayuden a perdonar, que es en últimas la más apropiada vía para restaurar la paz en nuestro interior.

Y a propósito del perdón, existe una práctica de sanación maravillosa, ya extendida por todo el mundo, que se llama Ho’oponopono y que se basa en cuatro premisas muy sencillas: LO SIENTO, PERDÓN, TE AMO, GRACIAS. Es mi deseo compartirte la siguiente oración que procede de la técnica del Ho’oponopono y que nos ayuda a honrar a cada persona con la que nos encontramos y a perdonar  y a superar el aprendizaje.

“LO SIENTO, por las memorias de dolor que comparto contigo. PERDÓN, por unir mi camino al tuyo para sanar. GRACIAS, porque estás aquí para mí y TE AMO por ser quien eres. Por esa relación tan difícil de la que tuve que aprender, lo siento, perdóname, gracias, te amo. Por pretender que cambies, por no comprenderte, lo siento, perdóname, gracias y te amo. Por estar generando esta realidad aquí y ahora llena de memorias de dolor, lo siento y te pido perdón. Padre-Madre, pido que se corten estas memorias de dolor que me acompañan en este momento y se transformen en pura luz. Así sea y así es”.

Me gusta presentar diferentes opciones, porque mi intención siempre es ayudarte a recordar lo que siempre has sabido. Existen muchos caminos y aunque yo acudo a los ángeles, respeto lo que tu elijas para hallar la luz en tu interior y emprender el retorno al Hogar del Padre.

Para finalizar, te comparto una oración que canalicé en alguna oportunidad. Puedes usarla en meditación, en el nombre de Dios e invocando a tus ángeles y a los del otro ser, trayendo a tu mente y a tu corazón, la imagen de la persona que deseas honrar.

“Te rodeo de amor, rodeo de amor esta circunstancia entre los dos. Entiendo que en tu afán de aprender, de encontrar tu camino, de descubrirte, de recordar quien eres, cometiste errores, al igual que yo. Te encontraste conmigo, yo me encontré contigo, los dos lo elegimos. Hiciste cosas, yo también. Y comprendo que tu no eres lo que haces, yo tampoco. Por eso me perdono, te perdono, te honro, te bendigo y deseo lo mejor para ti. Quiero sentir en este momento que te abrazo fuerte, para ya dejarte ir. Y si alguna vez pasas de nuevo por mi mente, es mi elección sonreír, bendecirte y desearte todo el bien. Gracias Dios por este regalo que me enviaste con este ser que pusiste en mi camino. Envíame ángeles adicionales para aceptar y comprender rápidamente. Es mi deseo que mi compañía celestial me apoye para acelerar mi aprendizaje. Amén”.

Mi ser bendice y honra tu ser.

Martha Muñoz Losada

¿Cómo superar una ruptura?

Cómo superar una ruptura sentimental en 5 pasos

Todos queremos ser felices y creemos que tener una pareja nos dará esa felicidad que tanto buscamos. Todo va bien mientras la tenemos, pero ¿qué pasa cuando esta relación se acaba?, ¿cuando la persona en la que hemos puesto tantas expectativas y sueños se va de nuestro lado y nos deja?, ¿cómo nos enfrentamos a situaciones como éstas?, ¿cómo vivimos la vida a partir de ese momento? Para la gran mayoría, ésta es una situación muy difícil y dolorosa, aparecen muchos miedos, inseguridades, decepciones, resentimientos y el dolor puede ser muy profundo…

¿Y por qué es esto?, ¿por qué sentimos tanto dolor? La gran mayoría cree que porque hemos perdido a la persona que “nos hace felices” o que nos da seguridad, amor o compañía. Pero, ¿qué tal si esta no es la causa real de nuestro dolor? ¿Qué tal si está en nuestras manos el sentirnos bien independientemente de que esa persona esté o no a nuestro lado?

Y para ello te invitaría a que sigas estos 5 pasos:

  1. Nota cuáles son los pensamientos que aparecen en tu mente cuando te sientes mal. ¿Qué es lo que te dice tu mente? Es posible que te diga cosas como: sin él o ella no podré ser feliz, no soy lo suficientemente bueno/a, es muy difícil y triste estar solo/a, necesito a alguien a mi lado para ser feliz,  se ha ido con alguien mejor que yo,  que pensarán los demás de mí,  no podré encontrar a otra persona, hay algo malo conmigo por eso se ha ido…

Nota los pensamientos dolorosos y estresantes que aparecen, pensamientos de los cuáles no somos muchas veces siquiera conscientes. Cuando creemos pensamientos como estos, no es de sorprender que nos sintamos como lo hacemos…

  1. Cuestiona estos pensamientos dolorosos y comprueba si son “verdaderos”.  Si te permites cuestionar la veracidad de lo que tu mente te dice, te darás cuenta que en realidad, lo que te hace sufrir no es que la persona se haya ido si no lo que tú crees que eso significa, la historia que te cuentas…

Pregúntate si es verdad, si puedes saber que es verdad con “absoluta certeza” (y por favor responde con un simple sí o no…) que sin él o ella no podrás ser feliz, que no eres lo suficientemente bueno/a porque tu pareja se ha ido, que es muy difícil y triste estar solo, que “necesitas” a alguien a tu lado para ser feliz,  que se ha ido con alguien “mejor” que tú,  que los demás pensarán mal de ti , que  no podrás encontrar a otra persona, que hay algo malo contigo por eso se ha ido…

Cuando no cuestionamos estos pensamientos y “creemos” que son verdad sufrimos, la pasamos mal, y cuando no nos creemos estos pensamientos o no tenemos estos pensamientos en nuestra mente estamos bien…

  1. Haz la prueba, intenta ver cómo sería tu vida sin esos pensamientos que te agobian…  Intenta imaginar (aunque al comienzo pueda serte difícil) cómo sería tu vida y tu día a día si no pudieras tener esos pensamientos en tu cabeza, es muy probable, que entonces estés en paz, y viviendo el momento relajadamente incluso disfrutándolo…

Si esto se te hace difícil, nota cómo cambia tu estado de ánimo y te entristeces o molestas cuando aparece cualquiera de estos pensamientos en tu mente, y nota o recuerda cómo te sientes en aquellos momentos en los que “te olvidas del tema” y estás pensando en otras cosas, o alguien te llama por teléfono y te distraes, o simplemente por la razón que sea te has olvidado por un momento de la ruptura…

¿Puedes ver cómo cambia tu vida y tu estado de ánimo? ¿Puedes ver cómo tu estado de ánimo varía dependiendo de los pensamientos que tengas en tu mente?

  1. Busca las pruebas de cómo “lo contrario” de lo que crees y te hace sufrir puede ser tan verdadero o más… Y esto es clave, porque te ayudará a corroborar que lo que crees y te hace sufrir no es verdadero… Si el pensamiento es que “sin él o ella no podré ser feliz”, lo contrario sería “sin él o ella podré ser feliz” busca pruebas de esto. Aquí algunos ejemplos 1) no puedes saber el futuro y por consiguiente no puedes saber cómo te sentirás más adelante 2) si antes de conocer a esa persona no la necesitabas para ser feliz o estar bien ¿por qué no podrás serlo ahora? 3) piensa en relaciones anteriores que hayan terminado y cómo pudiste volver a ser feliz después de eso… o casos de personas cercanas que hayan vivido experiencias similares y volvieron a ser felices después de una ruptura…

Busca tus propias pruebas. Cuando nos permitimos ver lo que “en realidad” nos afecta y descubrimos que no es la otra persona sino las historias que nos contamos de lo que estamos viviendo, podemos ver que entonces sí podemos hacer algo al respecto, podemos trabajar y cuestionar esos pensamientos que tanto dolor nos causan…

  1. Y en lugar de pensar una y otra vez en todo lo “negativo” que crees que significa que esta persona se haya ido, te invito a que pienses en todas las razones por las cuales tu vida es incluso mejor ahora gracias a esta experiencia. Y aunque pueda parecer difícil siquiera abrirnos a esta posibilidad o hacernos esta pregunta, si lo que realmente quieres es estar bien, te recomiendo de corazón que reflexiones sobre esto.

Nota lo que quizás hasta ahora no has observado, ¿por qué, si Dios o el universo, (como quieras llamarlo) es “amable y amoroso”, por qué habría elegido esta experiencia para ti?, ¿por qué tu vida, la de quienes te rodean y el mundo “es mejor” gracias a esta experiencia?.

Haz la lista con calma, con el corazón abierto, porque esto puede ayudarte mucho a recuperar tu bienestar. Quizás puedas “apreciar” que tendrás más tiempo para ti, que podrás retomar o empezar a hacer cosas que te gustan y habías dejado de lado, que ya no tendrás quizás las discusiones que tenías, podrás leer los libros que querías leer, ver los programas que a ti te gustan, darte el tiempo y la atención que muy posiblemente no te estabas dando, ponerte nuevamente en primer lugar…

¿Y de qué manera podría ser mejor la vida de otros gracias a esto? Porque tu familia y amigos podrán disfrutar más de tu compañía ahora, porque tendrás más tiempo para los demás…

¿Y de qué manera el mundo será mejor gracias a esto? Quizás tengas más tiempo para ser de servicio para otros, o puedas dedicar más tiempo para desarrollar tu creatividad y ayudar con esto a otros. Estos son sólo algunos ejemplos, busca tú las razones que son válidas para ti, por más sencillas que parezcan, date ese regalo.

Porque cuando vemos que aquello que parece tan terrible y negativo, no lo es, entonces podemos recibirlo con aceptación e incluso con curiosidad y hasta entusiasmo, y podemos ver que nuestra vida continua y que nuestra vida sin pareja puede ser tan buena como nos lo permitamos…

Mientras más nos aferramos a algo que ya no es, más sufrimos… No podemos controlar cómo actúan otras personas pero sí cómo nos sentimos al respecto… Como decía Marco Aurelio, filósofo y emperador romano “Si te afliges por alguna causa externa, no es ella lo que te importuna, sino el juicio que tú haces de ella. Y borrar este juicio, de ti depende”.

La realidad es que en este momento esa persona ya no está a tu lado y puedes vivirlo de dos maneras: con sufrimiento, dolor y resentimiento o puedes aceptar y “amar” esta nueva etapa de tu vida, sacar lo mejor de ella, disfrutar de TU compañía y apreciar los regalos que esta nueva experiencia te trae, ¿qué eliges?

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Por Sandra IozzelliImagen

¿Relación de Esposos o Hermanos?

¿Esposos o hermanos?: Fin del erotismo en la pareja.

Amar y ser amados es una necesidad de los seres humanos. Y uno de los elementos más importantes en este sentido es la atracción interpersonal que sentimos, esto es, la tendencia o predisposición de una persona a evaluar más o menos positivamente a otro y con ello nos acercamos o alejamos de esa persona (Sangrador, 1982).

Existen una serie de factores que nos llevan como un termómetro a la atracción y puede ir desde tener simpatía por alguien hasta sentir un amor apasionado. Aunque en la complejidad de la conducta humana, la atracción se debe a una multiplicidad de causas entre la cuales se destacan:

  • la proximidad física, la cual incrementa las posibilidades de interacción, pues tendemos a elegir amistades cercanas a nosotros tal es el caso de compañeros de trabajo, escuela o vecinos;
  • Otros de factores socialmente deseables son: la belleza física, la inteligencia,  la generosidad, la similaridad de actitudes, la complementariedad de conductas (introvertido – extrovertido)  la reciprocidad de conductas, esto es, tenemos aprecio por quien siente aprecio por nosotros.

Todos estos factores provocan un efecto de halo y si evaluamos positivamente a una persona en un rasgo, lo extendemos a otros comportamientos más, pero una relación basada únicamente en alguno de estos aspectos nunca da resultado más adelante si lo tomamos como soporte para mantener viva la relación de pareja.

En la atracción tenemos recompensas reales o esperadas y generalmente son recíprocas, pero cuando hablamos del amor es posible amar a quien no nos recompensa en absoluto pues en ocasiones se basa en recompensas imaginarias que el otro nos dará.

Se han identificado diferentes “Componentes del amor” (Nadelsticher, citado en Díaz 1996):

  • Pasión: conformada por la interdependencia emocional, la atracción física y un nivel bajo de indiferencia.
  • Intimidad: conformada por altruismo, admiración y tenerse en cuenta.
  • Compromiso: conformada por la baja desconfianza en el otro, alto respeto mutuo y baja incompatibilidad en los objetivos de la relación.

Lee (1977), estableció algunos tipos o estilos de amor entre los cuales se destacan:

  • Eros o erótico: con fuertes deseos de estar y tocar al ser amado, es básicamente placer sexual sostén,
  • Ludus o lúdico: es como un juego, agradable, sin compromiso y la mentira forma parte de él,
  • Fraternal: sin locura, con afecto natural, tranquilo, casi de hermanos, sin excitación sexual.
  • Manía: es una mezcla de amor erótico y amor lúdico o de juego.
  • Pragma o pragmático: es el amor por conveniencia, económica, social, emocional, o cualquier área de la vida que se quiera resolver y está pendiente.
  • Agape o espiritual: es un amor para darse al otro, de autosacrificio, es reflexivo e incondicional.

Ahora bien, según el sexólogo John Money, todos tenemos un mapa de la sexualidad que se forma desde las etapas más tempranas de nuestra infancia y guía nuestra vida futura. Y el concepto de amor y erotismo forma parte de este mapa.

El erotismo es el amor apasionado, el deseo sensual que entra por todos los órganos de los sentidos (oído, gusto, tacto y visión), es todo lo relacionado con la sexualidad, con el hecho de ser hombre o mujer y no solamente  el acto contacto sexual.

El erotismo es un pilar muy importante que permite que una pareja no pase a ser una relación de hermanos o amigos y en caso de empezar a desgastarse de pauta a que alguno de los miembros de la pareja se inicie en la búsqueda de una relación complementaria.

Existen algunos agentes amenazantes del erotismo algunos de orden fisiológico como la menopausia  o la andropausia  las cuales entre otros síntomas alteran los niveles hormonales  de hombres (testosterona) y mujeres (estrógenos) y disminuyen el apetito sexual de la pareja. 

Otros agentes psicosociales amenazantes se deben a la propia convivencia de la pareja como las diferencias entre ellos, la rutina, la salida de los hijos o nido vacio, los problemas cotidianos, el cambio en las metas de ambos o de alguno de ellos, la presencia de una tercera persona o una relación complementaria, alguna enfermedad discapacitante, no poner atención a la pareja, dedicarle más tiempo a los hijos o la familia, la presencia de violencia o silencio como forma más común de comunicación, las relaciones de poder y en donde ninguno de los dos quiere ceder, dejar de ser novios y tener atenciones hacia la pareja, dejan de expresar su intimidad, sentimientos y emociones, suponer que la pareja ya nos conoce y sabe lo que deseamos, hacerle responsable al otro de hacernos felices, convertirse en la madre o el padre de la pareja, no respetar los espacios de crecimiento personal de la pareja, creer que todas las relaciones con el paso del tiempo se deterioran y se marchitan, dejar de lado los elementos positivos que unieron a la pareja, sentir apatía hacia la vida, descuidar nuestra apariencia física,  desatender a nuestra pareja, dejar de invertir tiempo dinero y esfuerzo en todo menos en rescatar la relación de pareja.

 

Podemos convertir todo este desgaste natural por el que pasan todas las parejas en un espacio de crecimiento, entendimiento, respeto, atenciones, solidaridad, empatía, compañía, honestidad, comunicación y renacimiento del amor.

El erotismo puede ser un motor fundamental para rescatar la relación de pareja, pero necesitamos saber que tanto factores fisiológicos como psicosociales atentan contra este y por consecuencia contra la pareja.

Su rescate no solo representa un actitud positiva hacia el ser amado sino debiera de ser una actitud hacia la propia vida.

Hacer lo mismo todo el tiempo desgasta hasta las estructuras más fuertes y el primer paso para cambiar es crear la conciencia que necesitamos prepararnos para mantener viva la llama del deseo y del amor.

 

Sugerencias para el cambio

Date un tiempo para disfrutar con tu pareja independiente de la convivencia con tus hijos, la familia o los amigos.

Visita una sex shop donde puedes encontrar juegos y juguetes divertidos.

Permítete hablar de tus deseos y emociones relacionados con tu propia pareja.

Re-aprender a tocarse y explorar el cuerpo de la pareja como si fuera la primera vez.

Si nos vestimos para ir a trabajar, también nos podemos vestir para amarnos y encender la llama de la pasión.

Puedes iniciar un conversación erótica mediante los correos electrónicos o los mensajes de celular. Solo evita prestar tu compu o tu teléfono para que la intimidad la vivas solo con tu pareja.

Si antes no has tomado la iniciativa para iniciar un contacto íntimo es tiempo para hacerlo.

Dense la oportunidad de salir a los lugares que visitaban cuando inició la relación o a otros nuevos (cine, teatro al hotel, por ejemplo).

Si has intentado antes reavivar el erotismo y no te ha funcionado es tiempo de que se pongan en manos de un asesor experto.

Escrito por:

Por: Juan Antonio Barrera Méndez

 

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Amores que Asfixian

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 Amores que asfixian

Gran error  el de muchos padres  que  sobreprotegen a sus hijos, con exceso de preocupación, piensan que a mayor cantidad de cuidados mayor es el afecto que le dan. Ese exceso de atención les limita y dificulta el desarrollo de su personalidad, haciéndolos mas dependientes, inseguros, inestables  e inmaduros emocionalmente. Los padres tienen tendencia a proteger a sus hijos, los ven pequeños indefensos, los abrazan cuando lloran, los atienden cuando están triste y los cuidan de peligros, se preocupan ante una fiebre o enfermedad es lo normal, pero protegerlos y preocuparse  en exceso, pendientes a cada momento de sus necesidades, si tienen hambre, complacen todos sus caprichos, no los dejan jugar por miedo a que se golpeen, no les permiten estar descalzos o que tengan contacto con el piso para que no se ensucien o se infecten, les dan la comida para  asegurarse de su alimentación, los bañan, los visten porque pobrecito no saben hacerlo, o porque necesitan salir rápido al trabajo, y cuando llegan las obligaciones escolares, son los primeros en sentarse a hacerles las tareas, estos son amores que asfixian y traen como consecuencia niños caprichosos, dependientes llenos de limites, no conocen las frustraciones, ni los contratiempos, no aprenden a valorizar, ni a ganarse los premios, crecen sin sentido de responsabilidad, con dificultad para la toma de decisiones y por supuesto no resuelven sus propios problemas, generalmente son niños y adolescentes y hasta adultos manejable por otros, con poca capacidad de liderazgo positivo.

Los padres sobreprotectores  exigen a sus hijos menos de lo que corresponde a su edad, no los dejan asumir responsabilidades para que vayan adquiriendo autonomía y los ven como niños aunque hayan entrado a la universidad. Por eso nos encontramos, con jóvenes que no se adaptan al ambiente universitario, donde se requiere de actitudes independientes, autonomía en la toma decisiones y enfrentarse a situación difíciles que deben resolver de forma inmediata. También observamos escolares  que hay vestir todos las mañanas para que no lleguen tarde al colegio, niños y adolescentes que nunca ordenan sus cosas porque mamá se lo hace, esperan a mama para hacer las tareas.

Estas consecuencias de dependencia e inseguridad son vivenciadas posteriormente, en la relación de pareja, donde se irrespeta el espacio de cada uno, se violenta la intimidad del otro referido al registro de cartera, teléfono y hasta de la ropa interior, se limita la posibilidad de continuar estudios por temor a, inclusive se prohíben amistades, se posesiona uno del otro, con un sentido de pertenencia casi patológico, que atosiga la relación y en muchos casos la relación es tan asfixiante que ahoga y mata el amor

De allí que es importante para el desarrollo integral,  que los padres sean afectuosos, cariñoso y comunicativos, pero sin impedir que asuman responsabilidades, enseñarlos a ser autónomos que se involucren en las actividades de la casa, como apoyo como ayuda y como aprendizaje, que ellos aprendan a resolver situaciones sencillas en el hogar con sus compañeros y amigos también es aceptable que tengan en algunos momentos sentimientos de frustraciones, cuando no se le puede complacer en su exigencia sencillamente explicarle el porque, la disciplina con afectos, premios y limites es fundamental para el desarrollo armónico de su personalidad

Recordemos algo muy importante somos los mejores modelos que ellos imitaran, y ellos son el fruto de la semilla que  sembramos. Suerte para todos

Maruja Navarro Bravo

Psicóloga Sexóloga

Hacerse el Interesante. ¿Es necesario para consolidar una relación de pareja?

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Me parece muy interesante este punto porque como dice el artículo es una actitud social pero en lo personal no estoy de acuerdo en esta actitud, yo prefiero la espontaneidad y sinceridad a mostrar un desinterés que no siento, creo que es cuestión de darse valor a uno mismo y entender que puedo ser interesante para el otro sin aparentar o hacerle “ver” que lo soy.  Pienso que más que una señal de evolución humana es un condicionamiento social como muchos que tenemos de manera inconsciente. ¿Ustedes qué opinan?

“Hacerse el interesante”

Lic. Psic. Ivonne D. Blanc

 

¿Es necesario para consolidar una relación de pareja?

  • Decir que hoy estás ocupado.
  • No atender el teléfono.
  • Demorar en llamar luego de la primera cita.
  • Decir:”Uy me he olvidado de llamarte, es que estoy muy ocupado y con muchas cosas en la cabeza”.
  • No demostrar sentimientos, sentirse acosado, absorbido, perseguido y que sé yo cuantas cosas más…
  • ¿Te ha pasado alguna vez esto? Si te ha pasado, entenderás a que me refiero.

¿Por qué hacerse el interesante?

1) En primer lugar se podría hablar de una reacción poco espontánea, artificial, que puede transmitir cierto miedo de mostrarme tal cual soy.

2) ¿Esto puede tener que ver con el miedo a que el otro me domine, conozca puntos débiles y pueda lastimarme?

3) Por otro lado, “hacerse el interesante” demuestra cierta conciencia de que valemos mucho, lo cual puede transmitir por el contrario un desajuste en este aspecto, puesto que, ¿por qué sería necesario demostrarle al otro que valgo?

4) Sabido es que cualquier actitud que tomemos influye en la actitud del otro, de lo que se podría desprender que “Si yo me hago el interesante”, pueden suceder las siguientes cosas:

a) el otro va a estar cada vez más interesado en mí, tratando de llamar mi atención.

b) pero, por otra parte podemos pensar en la posibilidad de que el otro perciba nuestra actitud y reaccione de la misma forma y por tanto deje de mostrar interés, haciendo uso del popular “orgullo”. Por lo cual asistimos a un “tire y afloje” que consiste en quien reacciona primero en aras de llevar a cabo el contacto.

c) o que pierda el interés porque le parezca un infantilismo de su parte, porque no le interese       seguir su juego de “gato y ratón”.

¿Es necesario?

En primer lugar vemos que este tipo de actitudes se repiten asiduamente, por lo que podemos suponer que es parte de la naturaleza humana (y por tanto debe tener su origen en el desarrollo evolutivo de la persona).

El tema de fondo puede tener que ver con la poca valoración que da el ser humano a las cosas que no cuestan. No valoramos lo que conseguimos sin esfuerzo, lo vemos en el día a día en lo que respecta a otro tipo de cuestiones.

Podríamos llevar esta situación a los primeros momentos de la vida del ser humano, su relación con el pecho materno y con ello a la alimentación.

Si el lactante tuviera el pecho todo el día en la boca probablemente no la apreciaría. Esto se conecta con la situación de falta y búsqueda de la alimentación en los primeros momentos de la vida cuando el lactante debe llorar para mamar. ¿Podríamos pensar que esta actitud pueda funcionar a modo de esquema referencial (obviamente no de forma consciente)?

Lic. Psic. Ivonne D. Blanc

¿Por qué no tengo la pareja que quiero?

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¿Por qué no tengo la pareja que quiero?

(Blanca Nieves y el príncipe se casaron

y vivieron muy felices para siempre.

Cuento de los hermanos Jacob y Wilhem Grimm, escrito en 1812

(¡Y vivieron infelices casi siempre!.

Realidad que viven la mayoría de relaciones de pareja)

Psic. Juan Antonio Barrera

  • Antecedentes
  • ¿Cómo te gustaría que fuera tu pareja?
  • El mito de la media naranja
  • Todo mundo tenemos la pareja que buscamos
  • ¿Por qué en ocasiones nos quejamos de no tener a la pareja que deseamos?
  • La confrontación con la pareja
  • ¿Por qué veo cualidades en mi pareja que realmente no tiene?
  • Sugerencias para el cambio

Antecedentes

En su boda, Felipe, comentaba en el brindis: “Estoy muy contento porque encontré a María, ¡el amor de mi vida!”.  Mientras tanto María decía: “Me saque la lotería con Felipe, ¡no podría vivir sin ti, nunca pensé que un día podría encontrar a mi media naranja¡”.  A los pocos meses de convivencia ambos se han dado cuenta de la realidad y un año después están separados.  ¡Cualquier parecido con la realidad, no es coincidencia!.

Todos en la vida tarde o temprano nos haremos una serie de preguntas: ¿quién soy?, ¿a dónde voy? y ¿con quién voy?.  Esta última corresponde a la elección de una pareja.  Vivir en compañía es una decisión muy importante que generalmente se toma a  la ligera y casi siempre está rodeada de una atmósfera enrarecida por muchos factores como veremos a continuación.

¿Cómo te gustaría que fuera tu pareja?

Cada persona es única en sus elecciones y cada pareja en general también decide a qué tipo de pareja desea unirse. No existe una receta de cocina al respecto pero en lo que se conoce como “deseabilidad social”, todo mundo cuando realmente tiene la intención de tener una pareja se porta verdaderamente amable. La deseabilidad social hace que mostremos nuestra mejor cara a la persona amada e incluso somos muy comprensivos y cooperativos.  En este universo nada está suelto, a nivel de nuestro cerebro en la deseabilidad social, también se empieza a producir una sustancia que se llama feniletilamina, es químicamente un neurotransmisor, que nos hace muy colaboradores  e inhibe el hambre.

No solo se mezclan elementos psicológicos sino algunos mitos o falsas creencias relacionadas con la pareja, mismos que a fuerza de repetirse se convierten en una realidad que enturbia las relaciones y terminan convirtiéndose en verdad. Van desde: la vida en común, la sexualidad, el amor, la convivencia con los hijos, etcétera.  No existe un solo resquicio de nuestras vidas (el dinero, el amor, el cuidado de los hijos, las relaciones sexuales, la distribución de las tareas cotidianas del hogar, las vacaciones, etc.) en donde los mitos estén ausentes, y desafortunadamente nuestra propia ignorancia los fortalece aún más. Algunos ejemplos de ellos: “Si nuestro amor es verdadero, el sexo entre nosotros será siempre maravilloso”, “Yo seré el/la mejor amante que jamás hayas tenido”, “El amor en la pareja lo puede y lo perdona todo”,  “Si no siento celos en mi relación de pareja, es que no amo de verdad a esa persona”,  “La dureza es uno de los rasgos masculinos de mayor valor”, “Los hombres no lloran”.

El mito de la media naranja

Encontrar verdaderamente a la media naranja, es también un mito y trae consecuencias más negativas que positivas.  Por un lado, al encontrar una media mitad supone que nosotros estamos incompletos y necesitamos de alguien más para ser feliz, esto es, somos seres incompletos y es responsabilidad de la pareja cubrir nuestras expectativas, así es labor del otro completarnos.  Por el otro lado, si nuestra pareja está incompleta nosotros seremos los responsables de hacerle feliz.  Sumando esfuerzos de esta manera somos seres incompletos y la pareja terminará haciéndonos más incompletos aún.

Todo mundo tenemos la pareja que buscamos

Esta afirmación puede ser muy categórica y terrible sobretodo cuando emocionalmente nos sale muy costoso estar conviviendo con alguien en el terreno: sexual, psicológico, social, económico, espiritual, familiar, y más. Pero la vida es de elecciones y muchas veces elegimos quejarnos constantemente por no tener la pareja que tenemos.  De hecho los problemas en la vida tienen un formato muy simple. ¿Piensa en aquellas cosas que para ti en la relación de pareja son un problema?. Ahora voy a adivinar ¿por qué los tienes?. Estos se deben a que “no queremos perder lo que tenemos” o “anhelamos aquellas cosas que no tenemos”.

¿Por qué en ocasiones nos quejamos de no tener a la pareja que deseamos?

El origen de este vacío tiene relación con:

  • Los aprendizajes de nuestra familia de origen, los modelos aprendidos en la propia familia.
  • Nuestras propias carencias afectivas de personalidad.
  • En ser incapaz una vez que estamos en pareja de pensar en pareja predominando el egoísmo de uno de los miembros.
  • Por la forma como nos explicamos las cosas que suceden en nuestra vida, culpando a los demás de nuestras elecciones (locus de control externo) y difícilmente haciéndonos responsables de nuestras decisiones (locus de control interno).
  • Muchas veces nos da un miedo terrible hacernos responsables de nosotros mismos.
  • Llegamos a depositar nuestras expectativas de felicidad en la pareja, cuando esto es una labor puramente personal.
  • Ninguna persona que se sienta insatisfecha consigo misma, puede ser capaz de convivir en pareja pues aún ofreciéndole condiciones favorables tratará de verle el aspecto negativo a la vida.
  • A veces me siento la última Coca del desierto y siento que nadie me merece, esto es, me siento superior a mi pareja y siento que al estar con e/ella le hago un favor al pobrecito.
  • Los patrones psicológicos, sociales o culturales de belleza hacen crisis en la cabeza me hacen cuestionarme la conveniencia de estar con mi pareja.
  • En ocasiones desde el inicio de la relación no estaba realmente convencido de estar con mi pareja actual, es decir, no tenía realmente un compromiso de pareja.
  • Si idealizamos a la pareja, al fracturarse esas expectativas sufriremos verdaderamente. Mientras más alto volamos nos duele más la caída.

La confrontación con la pareja

Las parejas reales, de carne y hueso y pelusa en el ombligo, son personas con virtudes y defectos, y si existen. Mientra tanto, las pareja ideales son de apariencia, son personas que tratan de ocultar su condición de seres humanos, se refugian en la apariencia.

¿Por qué veo cualidades en mi pareja que realmente no tiene?

  • Porque soy incapaz de reconocer que mi pareja es un ser humano como yo con virtudes y defectos.
  • Porque tengo miedo a enfrentar mi soledad.
  • Porque estoy acostumbrado a quejarme la mayor parte del tiempo (hacer el papel de víctima).
  • Porque interiormente no me respeto yo mismo.
  • Porque tengo un autoestima muy baja.
  • Porque no me conozco como persona interiormente.
  • Porque no estoy consciente que la felicidad es una tarea interior. No es una meta sino un camino, pero deposito mi felicidad en mi pareja.
  • Porque no se establecer relaciones de compromiso.
  • Porque creo que nadie en este mundo podría entenderme.
  • Porque creo que no existe realmente una pareja que se puedan llevar medianamente bien (proyección) conmigo.
  • Porque siempre se me hace normal vivir en el pleito.
  • Porque no se construir mi propia felicidad.
  • Porque más vale malo por conocido que bueno por conocer.
  • Porque supongo que en el sexo nadie más podría entenderme.
  • Porque soy incapaz de reconocer que elegí mal a mi pareja.
  • Porque he construido una imagen social que no voy a destruir solo por cambiar de pareja.
  • Porque ya tenemos hijos y no voy a dejarlos sin su padre/madre.
  • Porque tenemos proyectos materiales que a mi me han costado y no voy a dejarlos en manos de alguien más (un/una amante).
  • Porque pensándolo bien TODOS LOS HOMBRES/TODAS LAS MUJERES son iguales.

Sin embargo, la belleza está en los  ojos del observador y … ¡Siempre hay un roto para un descosido!.

Sugerencias para el cambio

  • Todo lo que se resiste, persiste.
  • Mientras más altas son las expectativas con respecto a la pareja y no se cumplen, mayor es el dolor y frustración que experimentan.
  • La relación es como un jardín que necesita ser cuidado y cultivado por ambos miembros.
  • La felicidad en la relación de pareja, en principio es un trabajo más personal, y en segundo lugar es un trabajo de conjunto.
  • No se puede exigir en la pareja, lo que uno mismo no es capaz de dar. “Nadie da lo que no tiene”.
  • Los problemas de la pareja, dependen en realidad de la personalidad y las carencias afectivas de cada uno de sus  miembros.
  • Cuánto más responsables sean cada uno de los miembros de sus propias responsabilidades afectivas, más felices podrán ser.
  • Cualquier pareja puede crecer en las situaciones de crisis más graves si son capaces de verlas como una oportunidad de crecimiento y no como un obstáculo.
  • Si todo esto no funciona, “pedir ayuda profesional”.

Una última opción es cambiar de paradigma “aprender a quererse a si mismo para poder querer a alguien más”, el resultado sería: En vez de preguntarme: ¿Por qué no tengo la pareja que quiero? Sería ¿Por qué no aprender a querer a la pareja que tengo? (Esta última es una frase de mi amigo José Antonio Hernández)

Psic. Juan Antonio Barrera Méndez