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La Invisibilidad

A veces no nos damos cuenta de cómo generamos estas situaciones en nuestras vidas, nos hacemos invisibles para el mundo y para nosotros mismos. Vean este video y observen si son invisibles, siempre es tiempo de cambiar y tomar las riendas de nuestras vidas…

Feliz Tarde…

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Obsidiana, una piedra de Transición

La obsidiana,  está considerada una piedra mística, y mítica. Mística, debido a que desde la antigüedad fue utilizada por los brujos y chamanes, y mítica porque alrededor de ella, han surgido mitos tan importantes como el de Jasón que corta la panza de la ballena, con un cuchillo de obsidiana, para liberarse de la muerte. Ella, no es una piedra…como buen instrumento del que maneja la magia y energía. Lo que ella nos trata de decir es que aquello que vemos, no es lo que vemos.

Debido a su corte concoidal, que es lo que la caracteriza, detenta una propiedad de difusión, la cual desarrolla en su entorno, como efecto psíquico y en quien la utiliza. Esta, puede ser una cualidad de beneficios mayores, cuando se la sabe utilizar de manera correcta, pero puede al la vez, ser un efecto que se torna difícil y hasta peligroso de manejar. La diferencia estriba en el conocimiento de la forma de su aplicación.

Este capacidad psíquica, le permite convertirse en una herramienta proyectiva, que al ser utilizada en campos que generan energía (un ser vivo, un espacio o un entorno) tiene la cualidad de “poner afuera lo que existe adentro”.
Sin embargo, esta cualidad se enfoca, no a aquello que descansa en un ámbito superficial que bien podríamos decir, de lo conocido, sino que se adentra en campos profundos, como lo es su naturaleza volcánica, que para el ser, no son visibles, contemplables ni reconocibles. Ella, hace gala de su capacidad de absorción de aquello que mora en los adentros de los ámbitos no visibles, que conforman energías densas y a veces negativas.

La obsidiana, siendo esta energía proyectiva, que a la vez absorbe aquella densa y negativa, se convierte en una herramienta, que como he mencionado con anterioridad, según la manera que se aplique, y esto compromete la geometría que se utiliza, proyectará campos específicos que pueden llegar a develar aspectos de personas o seres vivos que promueven el desequilibrio, que es llamado “enfermedad”. Este movimiento promovido por ella, no es más que la transición que se ha de vivir para caminar hacia una salud, hacia una energía de vida.

En el ser humano, la obsidiana, según su geometría, forma y tratamiento, puede afectar un cambio en la materia, debido al cambio de frecuencias que esta es capaz de modificar, a través de la alteración de los campos multidimensionales del ser que son gobernados por los chakras. De ahí que los resultados que se obtienen, son desde una sanación corporal, pero que en el fondo, no es más que aquella sanación psíquica, que promueve un cambio de sistema de creencias.

Por lo tanto, esta piedra psíquica, mágica, desconocida y ancestral, ha mostrado su capacidad para promover la transición en el campo corporal, y ámbito espacial, para lograr elevar los niveles de energía que llevan indudablemente a los cambios que ayudan a elevar nada menos que el nivel de conciencia, factor que conforma la estructura fundamental de la evolución planetaria.

El conocimiento profundo de la utilización de esta roca sagrada se hace patente durante el trabajo en los procesos de los seres humanos en la tierra, en hombres y mujeres, para convertir este trayecto en la apertura del corazón, lo que se convertirá nada menos que en sabiduría. A pesar de que todo esto puede sonar como una bella historia de luz y fantasía, la obsidiana nos muestra el verdadero camino hacia esta misma luz, que compromete como mencioné con anterioridad, nuestra materia, que es cuerpo, huesos, músculos, pero también emociones, pensamientos y energía.

Las lágrimas que pueden emerger en este trayecto, tanto de hombres y mujeres, el dolor que en cierto momento nos hace sentir esta roca, haciéndonos concientes de nuestro sufrimiento, el miedo que sentimos al trabajar con ella, puede ser tan amenazante que nos aleje de su profunda sanación. Es una roca de sabiduría y por ello, nos lleva a transitar en este camino de la conciencia que nos recuerda a los grandes maestros que nos hablan del dolor y el sufrimiento en la tierra…nos tratan de decir que “¡aún tenemos cuerpo!” Y que hemos de trabajar con él para habilitarlo en esta tarea de vida, personal, pero también colectiva.

Un llanto, un dolor, un hacernos concientes de nuestros cuerpos, que nos ayuda a rememorar, la obsidiana en nosotros, sobre y dentro de nosotros…nos permite reconectarnos con nosotros mismos, y dejar de vivir alienados de quienes verdaderamente somos. Una reconexión, desde nuestro interior que nos permita este tan buscado cambio de sistema de creencias que empieza por permitirnos sentir, pero que no podemos lograr sin incorporar este tránsito, que nos permita el cambio de energía, a través de la materia.

Una piedra verdaderamente diferente a aquellas que moran en el mundo mineral, una roca que no es roca, un elemento de fuego, que emana de las entrañas de la tierra, que nos muestra que para poder elevarnos, hemos primero de bajar, una materia negra que al ser pulida, emana polvos color blanco…una enseñanza que nos hace cristaliza el tránsito de las tinieblas a la luz de la conciencia, una herramienta que nos permite hacer realidad las enseñanzas superiores de los maestros ascendidos, para encontrar el verdadero sentido de nuestra estancia en la Tierra.

Escrito por:

Ana Silvia Serrano

 

El Mito de la Obsidiana

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Con el inicio de los primeros pobladores de la Tierra, hace mas de 33,000 años, aparece la obsidiana como una piedra que ayuda al hombre para la sobre vivencia, el desarrollo de las culturas y como guía espiritual de los pueblos.

Somos afortunados que es en nuestro país: México, que esta piedra cobra la máxima importancia de su existencia en este planeta, ya que es a partir de las primeras culturas indígenas que ella ya aparece como instrumento de apoyo para la cacería y captura de animales para la alimentación, la fabricación de instrumentos de defensa de los pueblos en las luchas y guerras, como instrumento estético para cortar el cabello, las telas, para la preparación de los alimentos, como instrumento de ornato y decoración, para la curación y las cirugías que se practicaban en el cuerpo humano y también como instrumento ritual de poder.

Tanto la cultura teotihuacana, como la mexica y la maya, se estructuraron en función a la existencia de la obsidiana, ya que estas demandaban enorme volúmenes que requerían las sociedades, que entre mas desarrolladas mayor extracción, distribución, redistribución y utilización implicaron para esta magna piedra, que permitió su desarrollo a partir de actividades organizativas mayores, conocimientos especializados y una serie de concepciones mágico-religiosas.

El sistema del proceso tributario que se estableció desde el norte de México: Sonora, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León, hasta Guatemala, El Salvador y Honduras fue de mayor implicación en la fabricación de artículos de obsidiana como sus armas, constituidas por la honda, los lanzadores, la espada con hojas de obsidiana, lanzadores de 3 puntas, la lanza corta, la espada ancha, la porra de madera, el arco y la flecha; entre los artículos de trabajo estaban las navajas, los cuchillos, las hachas y los punzones. Entre los artículos de manufacturación fina se encuentran los collares, orejeras, pectorales y adornos corporales.

Como artículos rituales manufacturaron punzones, navajillas prismáticas, el cuchillo sagrado de sacrificio, recipientes sagrados, mascaras, excéntricos y espejos.

La obsidiana constituyó la parte medular de la existencia de las culturas mesoamericanas por cientos de años, hasta el surgimiento de la conquista española, y a pesar de que Fray Bernardino de Sahagún en su obra Las Cosas de la Nueva España describe mayormente la forma en la que las culturas prehispánicas vivían, menciona la importante dimensión de la obsidiana en la vida diaria. Mas sin embargo es en el aspecto religioso donde el impregna de miedo la psique de los indígenas al tratar de alejarlos de aquellos dioses “demoníacos” que representaban un aspecto negativo u oculto del ser: La Sombra.

Esta acepción no nos ayudó en la evolución y nos sigue deteniendo el hecho de que aquellos dioses que los indígenas reconocían como dios de la muerte (Xipe Totec, nuestro señor el desollado), o Tezcatlipoca (dios de la oscuridad), o Coatlicue (madre siniestra), constituían la concepción de lo demoníaco.

En su obra referente a los arquetipos, Carl G. Jung habla de la sombra, que son constituidos por símbolos que se proyectan como el diablo, el persecutor, la muerte, la enfermedad, el miedo, lo oscuro, lo desconocido…símbolos que residen en la psique, que sin embargo siguen siendo parte de la existencia del ser y que cada día se reconocen mas como aquellos aspectos negados y rechazados de nosotros mismos y que en la medida que menos los reconozcamos, menos los podremos liberar o integrar.

Hoy, la obsidiana, por su extensa presencia en la historia de la humanidad, su indescriptible profundidad, su negra penetración y su oculta mirada nos acompaña en esta trascendente indagación que surge de nuestro ser: el trabajo del interior.
La obsidiana es una piedra psíquica, ella nos puede mostrar aquellos aspectos ignorados, rechazados, negados y reprimidos por aquellas experiencias negativas y difíciles de admitir y que se guardan en esa profundidad negra de nuestro ser. Ella nos ayuda a penetrar en ese oscuro existir, donde con su negrura, nos enseña a ver la luz, donde con su profundidad nos permite llegar a dimensiones nunca alcanzadas desde nuestro ser, donde su capacidad de penetración llega a transformar aquellos contenidos rechazados de nuestra psique en sabiduría; “porque para poder subir, primero hay que bajar”.

Para lograr la completitud del ser, primero debemos reconocer nuestras partes rechazadas, ya que como Jung citara: “Uno no se ilumina imaginando figuras de luz, sino atendiendo a las partes difíciles, rechazadas, negadas que residen en nuestro interior”. Esas partes que lejos de abrazar la sombra, alejan los demonios de nuestro interior, rechazan la muerte de nuestra existencia y niegan la enfermedad, que bien puede ser nuestra guía desde el interior hacia el crecimiento. Esos demonios… residen en nuestro ser, donde aquellas culturas antiguas nuestras veneraban por ser también parte de nuestra divinidad, y las representaban a través de las figuras de las deidades mencionadas anteriormente.

La obsidiana juega un papel de trascendencia sin igual ya que es el camino a nuestra verdad. Es la energía que nos habilita de una forma segura, resguardada a través del rayo azul de protección del Arcángel Miguel y que se hace consciente para ver todas las partes rechazadas, o incluso talentos ocultos que residen en nuestro inconsciente y que para avanzar en nuestra vida han de emerger.

Abramos la totalidad de nuestro ser a una visión interior consciente, con la ayuda de la obsidiana, para liberar todos esos miedos, temores, horrores y demonios que habitan en ese interior desconocido nuestro, donde con la guía de esta piedra sagrada podemos lograr encontrar nuestro camino de la verdad.

Escrito por:  Ana Silvia Serrano

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Gayatri Mantra

Hoy es día de relajación, les regalo este hermoso mantra.

El gayatri-mantra es una plegaria excelente. El sentido de la plegaria es este: “Que el Señor ilumine mi mente y me haga pensar de manera correcta y pueda tomar decisiones adecuadas”.

Esta plegaria es únicamente para la claridad en el pensamiento. El resto de cosas llegarán si la claridad está presente

FELIZ DOMINGO!!! 🙂

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A BAILAAAAARRRRRRRRRRRRRRR!!!!!!!!

Hoy es sábado de baile!!! Bailar eleva la vibración, estimula la alegría, te hace sonreir y haces ejercicio!!! Por eso estoy convencida de que debemos bailar aunque sea solos!!! Es alegria!!! Les dejo este video de dos grandes de la salsa: Victor Manuel y Gilberto Santa Rosa

Sigan mi ejemplo ESTOY BAILANDOOOOOOOOO!!!!!!!!!! 🙂

A bailaaarrrrr!!!!!!!!! 🙂

FELIZ TARDE….

¿Dónde focalizar la atención durante el trabajo con la Terapia de Vidas Pasadas?

 

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Les invito a leer los artículos que esta semana he estado publicando, no es mi intención convencerlos de nada, solo es cuestión de leer e interiorizar para comprobar la cantidad de “coincidencias” que podemos encontrar entre la lectura y nuestra vida actual.

Una vez que lo analicen les invito a tomar la Terapia de Vidas Pasadas.

Citas al 3221254491 / 3221896200

Consultas en línea o presenciales

Skype: estrelladeldia

 

Aquí les dejo el artículo: ¿Dónde focalizar el trabajo con la Terapia de Vidas Pasadas?

Estos son los puntos más importantes para tener en cuenta a la hora de una TVP:

1- Atender el motivo de consulta.

El consultante viene con un objetivo inicial que es su preocupación inmediata. Sanar su dolor, ya sea que se trate de una fobia, miedo, angustia, etc.. Debo tener presente en todo momento que yo no soy el sanador, es el paciente que va a través de su dolor y sale curado. Si el paciente hace lo que tiene que hacer, obtendrá el alivio que está procurando. Muchas veces el trabajo terapéutico termina aquí.

2- Sanar las secuelas emocionales del Karma.

Dijimos que el trabajo con la Terapia de Vidas Pasadas acelera el procesamiento del Karma. Sin embargo, esto no significa que nuestro padecer actual sea obligadamente de origen kármico. Muchas personas creen que los problemas, conflictos o enfermedades severas que padecen son un castigo o una deuda kármica que tienen que saldar o expiar. Incluso hay quienes están convencidos de que siendo su padecer de origen kármico deben sobrellevarlo estoicamente y que no debe hacerse nada para cambiar esa situación. En teoría esto puede parecer así, pero la práctica clínica cotidiana señala claramente que los síntomas que presenta una persona se originan en forma abrumadora en dos circunstancias claves:

A) La experiencia responsable de los síntomas es aquella en la cual la persona terminó con su Karma. Por ejemplo, imaginemos una persona que en una vida pasada fue responsable de degollar a gente inocente y, que a su turno, fue ahorcada en una vida subsiguiente. En la muerte en la horca esa persona terminó con su Karma, pero allí se originaron los ahogos y la sensación de indefensión que la perturban en la vida actual. En este caso los síntomas actuales se originaron como consecuencia de la experiencia traumática en la cual la persona en cuestión terminó con su Karma. A esto yo lo denomino la secuela emocional del Karma.

B) Los síntomas actuales se originan en una experiencia terrible de victimización que a su vez es el último eslabón en una larga serie de existencias como víctima. Un claro ejemplo de esto podría ser la muerte en un campo de concentración. Pero si seguimos explorando en vidas más anteriores podríamos encontrar que antes del campo de concentración la persona fue torturada en la Edad Media, y antes de esto fue martirizada en el coliseo romano. Volveremos sobre este concepto un poco más adelante. También en este caso, los síntomas que presenta la persona no son kármicos, son la consecuencia emocional de las distintas experiencias como víctima.

Ambas situaciones nos obligan a buscar inevitablemente el verdadero origen donde comenzó todo, la acción original. Esto nos lleva al siguiente punto.

3- Aceptar la responsabilidad en la acción original.

Si yo trabajo en forma consecuente y el paciente lo permite, tarde o temprano encontraré la experiencia en el cual la persona fue responsable de la acción original. Esa es la vida en la cual se puso en movimiento la fuerza del Karma. Aceptar la responsabilidad en la acción original es tremendamente sanador y liberador. Significa que la persona asuma su responsabilidad por el sufrimiento ocasionado a sus semejantes, pida perdón a todos los seres involucrados en la experiencia, y lo que puede llegar a ser lo más difícil de todo, que se perdone a sí misma. Esto nos conduce al próximo paso.

4- Terminar con el rol de víctima.

El rol de víctima es el que ocasiona mayor sufrimiento, tanto para la persona que consulta como para quienes la rodean. La víctima sufre y hace sufrir a los demás. Es una de las situaciones más difíciles de trabajar. No todas las personas están dispuestas a terminar con este rol. No saben cómo no ser víctimas. No saben cómo asumir la responsabilidad de su vida. Y hay un detalle muy importante que un terapeuta debe tener en cuenta: no se puede sanar una persona que se complace en sufrir su enfermedad.

Cuando nos encontramos con este patrón de comportamiento en el trabajo con la regresión, veremos que son muchas las vidas en las cuales se ha sido víctima. El trabajo aquí consiste no sólo en terminar con el dolor originado en las experiencias como víctima, sino identificar cuál es el origen de la victimización. En qué momento la persona decidió ser víctima. Invariablemente nos encontraremos con una vida en la cual la víctima actual era el victimizador. La acción original pudo ser tan terrible que al terminar esa vida la misma persona se condenó. Es frecuente que en casos así el victimizador-víctima haya dicho algo por el estilo: “No hay perdón de Dios para mí” o “Ningún sufrimiento será suficiente para pagar todo lo que hice” o “Soy culpable para toda la eternidad”. Atención con esto, porque si en la acción original nos encontramos con estos mandatos, cabe entonces una pregunta inevitable: las existencias subsiguientes signadas por el sufrimiento, ¿son realmente kármicas o simplemente se originan en los propios mandatos? ¡Cuántos conceptos tradicionales que todavía tenemos que revisar!

Ningún rol de víctima puede ser agotado hasta que no se encuentre el mandato o el decreto que lo originó. No basta con trabajar todas las experiencias de víctima. Estas pueden ser innumerables y se engendran unas a otras. Es necesario llegar a la raíz y eso significa enfrentar el hecho original por terrible que sea y cortar de cuajo con todos los mandatos que pudieran estar registrados en el subconsciente, porque son estos mandatos los que originan a su vez todas las experiencias subsiguientes de dolor y sufrimiento como víctima, y que llevan a la persona a encontrarse repetidamente en situaciones donde es sometida y abusada.

5- Trabajar los vínculos kármicos.

Todo conflicto de relación implica que hay un hecho kármico a resolver y sanar los conflictos vinculares es una forma de acelerar el Karma y mejorar la calidad de nuestra vida cotidiana. Esto va más allá de los vínculos familiares; incluye a toda clase de vínculos: afectivos, sociales, laborales, circunstanciales, etc.

Hay parejas que no llegan a la plenitud porque hay una desconfianza oculta originada en una traición de una vida anterior. Hay amistades que no prosperan porque la sombra de una acción pasada se proyecta en el presente. Sanar el encono con un superior en el lugar de trabajo puede significar un ascenso o un aumento de sueldo. Alcanzar el perdón entre seres enemistados o que se odian los librará de tener que volver a emplear una vida para resolver ese conflicto. Hay seres que vienen arrastrando estos conflictos de muchas vidas y aún hoy no pueden perdonarse. Si no se perdonan volverán a encontrarse en una situación conflictiva en la próxima vida. Perdonarse hoy, amarse hoy, es liberarse del Karma. 

6- Terminar con los pactos del pasado.

Por sorprendente que parezca, casi todos tenemos pactos de otras vidas que nos roban nuestra energía y nos detienen ú obstaculizan en nuestro accionar en la vida. ¿Qué es un pacto? Es un acuerdo con otra fuerza en el cual entregamos nuestra voluntad a cambio de algo. El pacto puede ser con una persona o con una sociedad, con una tribu, una secta, una hermandad, un ritual, un clan familiar, un amante, etc. Hay pactos con la oscuridad o simplemente con una pandilla de forajidos. En cualquier caso, un pacto significa que le hemos entregado nuestro poder y nuestra voluntad a otra persona o a una fuerza desconocida. Si no identificamos y rompemos ese pacto nunca estaremos realmente completos con toda nuestra energía a nuestra disposición.

7- Recuperar el poder personal.

Es la consecuencia de todo el trabajo anterior. A medida que nos desligamos de los traumas, emociones, mandatos y pactos de otras vidas vamos recuperando nuestro poder personal. Recuperar nuestro poder personal significa estar en control de nuestra energía y de nuestras acciones y manejar entonces nuestro destino libres de la influencia del pasado. A partir de aquí, el truco es no volver a iniciar un Karma que nos limite en el futuro.

8- Volver a nacer.

Nunca voy a insistir demasiado sobre la importancia de trabajar la experiencia del nacimiento. Este es el momento donde se reviven por analogía los componentes traumáticos de muertes anteriores y se refuerza la programación subconsciente del pasado. Muchas veces el nacimiento parece la continuidad o la reiteración de una muerte traumática anterior. Piensen como ejemplo en las siguientes combinaciones:

– Muerte en la horca – nacimiento con cordón umbilical enroscado alrededor del cuello.
– Muerte con instrumentos de tortura – nacimiento con fórceps.
– Muerte por asfixia en el túnel de una mina – atascamiento en el canal del parto.
– Muerte en una cámara de gas -nacimiento con anestesia de la madre con cloroformo.

Todo lo que se intentó hacer para sobrevivir o lo que se debería haber hecho para sobrevivir en cada muerte anterior se pone en marcha en el momento del nacimiento. Así es como se activan los mecanismos de supervivencia que luego regirán las pautas de comportamiento en la vida adulta. Lo que hicimos para sobrevivir en el momento del nacimiento será la forma como reaccionaremos en las circunstancias críticas de nuestra vida.

Para completar definitivamente las experiencias del pasado, para desligarse de las emociones y mandatos maternos y familiares, es mandatorio trabajar el momento del nacimiento y cortar la impronta energética del cordón umbilical. Sólo así se podrá recuperar completamente el poder personal y tomar el control de su destino en sus manos.

 

Escrito por:

José Luis Cabouli